29 dic. 2010

Popurrí.

A veces el corazón se complica un poco
el sueño no llega
y prevalecen por defecto los ojos abiertos y rojos.
Los días pasan y uno se queda en el pasado.
Ya no conoce de fechas y con suerte se sabe qué día es hoy.
Y marca la tendencia estar sentada en una silla
o acostada con o sin almohada.
Con suerte se tiene certeza de la hora
algo aproximada con solo asomarse a la ventana.
Los pasos son más lentos
y uno acostumbra a cansarse con caminar la cuadra,
hasta se cansa un poco de escribir.
Y la monotonía aparece por la ventana como la mosca que revolotea por la casa.
Y no te gusta
el corazón se te vuelve una pasa
se contrae y no se expande mucho
late pero sigue el pentagrama de la cotidianidad.
Y después de un par de días
los planetas entran por la puerta y se quedan en tu sistema solar
y en la noche parecen alumbrar como luciérnagas
de los amores más románticos de toda la existencia.

Antonella Dawson.

9 dic. 2010

Sad... not, happy.

Los días tristes en vez de escribir una triste canción, nosotras escribimos un triste texto, pero mientras eso no pasa deberíamos hacer galletas (o una pizza vegetariana) y vivir la vida loca mientras eso pasa. Y después hacer algo asi como una fiesta para olvidar lo que pasa y disfrutar una vez más de la vida que es taan bonita.


 

21 nov. 2010

La mejor droga.

Vivimos apartándonos a veces de la respiración de otros, alejándonos de los dolores propios, visitando los dolores ajenos para expropiarlos un poco e intentar resolverlos.
Pero no puedes. Te duele el corazón.
Tu corazón está en deuda con la tienda más cara, tu vida, que no para de subir intereses. Y te vuelves un sujeto más de este mundo enfermo, demente y en la pobreza directa de la autonomía.
Traficarías el amor para volverlo más interesante, para a veces, entregar un poco de lo que tienes, si es necesario, para ver rostros sonrientes en las demás personas. Para amarse en las calles de las ciudades imperfectas. Para brindar por tener una noche más junto a la persona que amas, que odia el cigarrillo pero que ama estar contigo.

Traficar un poco de tu amor, la mejor droga que puede existir.
Jamás comprendida pero la más deseada.

12 nov. 2010

She.

Ella se fue, ahora un poco más lejos que antes. Me lo predijo el café y yo no lo quise creer.
Algún día todos se van a ir, me lo repito hasta el cansancio.
Duele pensarlo pero hay que aceptarlo.

Las palabras nunca fueron tan escritas como ahora.

Desgraciadamente soy una inconformista por excelencia, y no creo que cambie ahora.
Cuesta resignarme.
Me canso de luchar porque además soy antisocial.

Los abrazos nunca fueron más cibernéticos que ahora.

Antonella Dawson.

1 nov. 2010

(...) Desde otra perspectiva

Lo miro de afuera, y se ve peor, real y doloroso cuando la protagonista no soy yo.
Cuando el filo no me roza, cuando el dolor ajeno cala más hondo que el propio.
Duele saberte mal, y volverlo a intentar. 
Me frustra el verte caer mil veces y yo lejos, con los brazos cruzados, con temor a que las cosas se vuelvan peor. 
Llego, te observo y de nuevo las cosas parecen tan cotidianas. La misma monotonía de siempre. 
La misma cantidad de pasos de la puerta hasta ti. Y para variar, una familia que de nuevo se esconde bajo un tapiz lleno de flores que ya se marchitan más y más.
Y sin querer, todos estamos con el corazón en la mano, latiendo a destiempo.





16 oct. 2010

Con la esperanza destrozada Lola se sienta en el sillón a mirar por la ventana, en tanto el humo consume su cigarrillo sin compasión como las tempestades destrozaron sus días. Escucha aquella voz en alguna parte de la habitación, la misma de siempre, que aparece cuando todos estan ausentes, y las agujas no dan vuelta al reloj.
- ¿que paso muñeca de porcelana? ¿por qué corren lágrimas como cascadas por tu cara?. No llores mas, por aquello que llamas soledad, ni por la angustia de fracasar. Nada vale si no te hace bien, tienes mucho que perder.


Lola mira hacia la nada y trata de captar las ultimas palabras. "Tienes mucho que perder" se repite una y otra vez atragantada, pero no se puede resistir bajo el éxtasis de los tranquilizantes que acaba de consumir. La lluvia corre, deslizando sus gotas en el vidrio de la ventana que sus ojos atraviesan, y tras varios minutos de pensamientos incensatos, se queda dormida al calor de la luz de una lámpara. Lola tiene las mejillas rosadas producto de las lágrimas que se siguen vertiendo, ahora hasta llora en sueños.

12 oct. 2010

El fuego de nuestro corazón abatido sin razón.



Pareciera que al marcharse de una ciudad se va algo más con uno, y a veces, por más que intentes que nada se quede siempre se te olvida algo.


La madrugada parecía no irse jamás. La noche pasó sin previo aviso de la mano precaria del tiempo. Hacía frío, más de lo reglamentado. La brisa de la madrugada recorría mi cuello, ya casi podía sentir su esqueleto en la ciudad fantasma, el pueblo no muy grande con mirada en lo alto.
El agua estaba agonizada en mis ojos. Ya nada salía ni entraba.
La vista se mantenía borrosa. Habían pasado horas y todavía podía sentir el agua correr y los párpados hinchados del atardecer. 
Me saludaste de una manera extraña. El escalofrío me invadía hasta el alma. Y te saludé.
Ya la relación no era como antes, eso hasta se podía notar entre tecleos y los segundos que sonaban más fuerte que nunca en el reloj.
Hola – me dijiste con una expresión distante -.
Me habías hablado, eso ya era suficiente para calmar un poco a mi orgulloso corazón. Fue solo una señal, esa pequeña señal que hacia el aire menos espeso.
Te respondí tal cual, preguntando algo más; y la conversación empezaba a fluir, forzada pero ya podía emanar de algún lugar. Las respuestas salían casi atragantadas, con ganas de soltar mucho más.
Los dedos parecían atrofiados, no solo de frío sino también de abatimiento. Las ganas de escribir se escabullían por el enter, mientras los pensamientos y las ganas iban hasta el fin del mundo.
Las preguntas casi eran forzadas, sin sentido. No marcaban en la realidad del pensamiento, no germinaban del sentimiento.
El corazón ya pausado en la madrugada del ayer, alcoholizado de baraterías de calle, no exigía nada, era un ente proveniente de una galaxia distinta, con trizas y parches sueltos, ensangrentado y herido. La ropa estaba sucia, mojada, empañada en lágrimas y el corazón en la mano.
Nada podía mejorar, los pasos daban marcha atrás y los ojos no querían más.
Las calles estaban en una continua lucha, las personas corrían, algunos buscaban guarida, enajenados, ajenos luchando por ser vencedores, y otros con ganas de destruir, de publicar el descontento y quemar todo. Ocurría de todo, hasta se podía destruir el mundo y nada nos podía importar, nada, mientras los dos, distanciados de toda maldad, de ganas de luchar; casi sin ganas de correr, de arrancar de ese dolor, del fuego de nuestro corazón; mirábamos inseguros, marchitos y vacíos en un llanto transparente con flechazo certero en cada latir.
Las miradas perdidas y las manos solitarias buscaban a la otra sin encontrarla, sin resultado alguno. El orgullo era casi imperceptible, y el amor se había quedado entre vidrios destruidos de las calles ya contaminadas.
La madrugada pasaba, el cansancio se hacía notar y la efecto no podía cambiar.  Las consecuencias estaban marcadas. No había solución. Dolía saberte lejos, amargo y distante. Aún duele, y sin embargo no hay remedio que pueda curar la herida, esta vez no. Y pensar tomó vuelo a otra ciudad, tomándome un té y engañando al café.


4 oct. 2010

Salio a la negrura de la noche, bajo la leve llovizna que cubria la la calle. Respiró profundo el aire colmado de nostalgias y revalsó de alegría momentánea. Era una felicidad efímera, pero la calle, en esa hora, en ese preciso momento, el aire viciado de gente le llenaron el corazón y su mente, su cuerpo y su alma tuvieron un suspiro.
Bailaba en una danza de deseos, caminaba en punta de pies, giraba a una velocidad desorbitante, todo aquello mientras sólo caminaba por la calle con la mirada penetrante, observando como los coches pasaban, los enamorados se tomaban de la mano y unos pocos adolescentes reían a carcajadas en la plaza.
Quiso volver al pasado, a los momentos despreocupados donde vivía como ellos, tras no encontrarlos recordó que jamás habia vivido así, había tenido pocos amigos y jamás se había despegado de aquel mundo irreal, inacabado e incierto que habitaba en su mente y la llevaba entre las nubes en cualquier momento, cuando no poseía ganas de estar en el lugar donde se encontraba tan sólo viajaba por galaxias lejanas.
Siguió caminando mientras su cara se mojaba, por su cuerpo corrían ríos de lluvia de colores. Olía a tierra mojada y a pesar de estar sola se sentía tan feliz, alegre por ser diferente. Sólo ella hoy podía apreciar la belleza de ser única, pero sabía muy bien que un día mientras se perdía en el bullicio de la ciudad alguien la vería y ella tambíen y en un cruce de ojos comprenderían que eran iguales siendo cada cuál a su modo

3 oct. 2010

Bad night.

Me duele el saberte lejos, el perder tu aroma en el aire, sangrar hasta que ya no duela más - cosa que todavía no puedo conseguir -. Me duele que te duela tanto o más que a mi.
El silencio es el acompañante más incómodo, vagabundo de todas las calles, mendigo que no pide caridad. Y la soledad va de mano con el desamor.
Los tres vecinos de la misma cuadra, aspirantes del mismo aire y fieles compañeros desinteresados que abrigan y desabrigan al corazón.
Tengo el llanto atorado, a punto de ser expulsado. El nudo en la garganta permanente, que parecen espinas que clavan más de la cuenta y penetran al corazón.
No sabe a primavera, no siento las estaciones.
Los ojos inyectados en sangre anunciaban mal mañana, con pilares de silencio majestuosos, mientras los pétalos estaban en el suelo, marchitos, pisoteados, enormemente menor al dolor de las palabras.
La retina ya no quería saber nada, el tímpano estaba cansado de escuchar lo mismo.

El adiós sin despedida caló con fuerza.



29 sept. 2010

Ni tan simple.

"Dame amor, que estoy de muy mal humor. Me revolque por la realidad y ahora estoy destruida". Un sorbo de este trago amargo que tanto amo no vendrìa mal. Quizàs hasta podria curar algunas viejas heridas que luchan por sanar en estos dìas. Hoy sin edulcorante, sin azùcar, que sea a secas, simple, como lo es la vida misma. Simpleza que nos encargamos de complicar, de enrollar. ¿Por què serà que le agregamos tantos aditivos?. Tal vez lo simple nos aburre, es posible. Pero que lindo es. Que bien se siente que tan sòlo se trate de agua y cafè y de nada pero nada màs.

Me gustan las cosas simples. Como el cigarrillo de la tranquilidad en medio de la noche. O el trago negro amargo de las mañanas. Dicho asi suena lleno de obscuridad, pero nada màs alejado de eso. Tiene luz, tiene los primeros cantos de los pàjaros ahi afuera. Tiene la alegria de saberse despierto. Vivo. Tiene por delante un nuevo dìa, un nuevo camino por ser transitado y disfrutado (:
Tiene muchas cosas, y eso lo hace simple. ¿Contradictorio?. No, no lo creo. Todo depende de donde se mire. La acumulaciòn de simplezas no hace a la complicacion, ni a la complejidad.

21 sept. 2010

Paris.

Paris es más que un lugar, es más que una ciudad. Es que Paris para mi simplemente ES, y ser lo hace a veces ser todo. Paris esta dentro nuestro, dentro mío, de Lola, dentro de Antonella. Esta en la lluvia a través de la ventana, en la lluvia mojándo mi cara. Es el café sin azúcar de la mañana temprano, en el café amargo. Esta en los libros. En mi amado Julio. OH si, cortázar huele a Paris, o Paris a Cortázar. Como prefieran pensarlo.

Paris no está alla fuera, esta aqui, dentro de mi alma. Por eso somos dos, o mucho más que dos.
.




Café sin azucar por favor. Y un poquito más de libertad!!!


(asi estamos mucho mejor.)
. Lola.

15 sept. 2010

Viaje mental con pasaje a París.

Tengo el extraño pensamiento de creer que no hay lluvia mejor situada que en París. 
El sonido perdido en las esquinas de las calles sin fin, las gotas vertidas en el suelo gris, los pasos rápidos de los que no disfrutan una buena empapada de la más pura felicidad de la naturaleza que llora de risa. 
El transparente jamás color que pinta las caras de sonrisas siguiendo el swing de la danza de la lluvia. 
Los paraguas abundan en la ciudad. Se pueden ver del tamaño de hormigas desde un rascacielos que con solo mirar te mojas de felicidad. Son hormigas que van germinando, parecen de color y van caminando, sin sentido ni rumbo definido. 
Son unos mutantes más de esa ciudad.

Lo sé, a pesar de que nunca he pisado el suelo de París, ni Francia, ni ningún lugar fuera de este país.

3 sept. 2010

puede ser...

Pueden pasar muchos años. Pueden pasar muchas personas. Pueden pasar muchas brisas de aquellas que siempre terminan por llevarse las cenizas. Pueden pasar muchas sonrisas duales, lagrimas inefables y sin embargo los seres no mutarán.
Pueden enfriarse mil cafés, o los lugares del ayer, pueden quebrarse cientos y cientos de tazas de café pero siempre me quedará igual, aunque puede mejorar. 
Puede fallarnos una cuchara, puede faltarnos un plato, puede errar el encendedor pero no nos puede fallar, faltar ni jamás errar el cigarro y el café; y si puede llover pues mejor aún.
Puede haber chocolate, y pueden haber corazones que laten y laten pero no dejaré de llorar.
Puedo escribir un mal texto. Podemos abrazar lo prohibido. Podemos superar los momentos pero jamás podremos quemar los recuerdos. 

30 jul. 2010

Antes mi ánimo se permutaba como el clima, el dominante del frío, del calor, de la tempestad, de los chubascos y de los días nublados. Mucho pero mucho antes sonreía mucho, me abrazaba a la locura de todos los días y siempre, cuando llegaba la calma, me aferraba a los recuerdos de ese día. Todos los días eran así. Felices, completos, plenos. No habían tristezas y si habían eran de poco durar.
Después. De día todo era claro, tenía matices de todos los colores, habían destellos de luz y a veces no eran más que un tapiz que cubría lo gris. De noche, bien de noche cuando el sueño ya no llegaba tornándose a madrugada los pensamientos volvían, la mente no paraba de pensar, de inventar, de frasear momentos. No paraba de proyectar palabras, fotos, vídeos mentales. No paraba de planificar momentos, de prepararlos con pinzas, de ajustar siluetas y de exponer sonrisas. Luego, cuando las horas pasaban y el sueño ni ganas tenía de aparecer venían las lágrimas, los lamentos, las esperanzas de ayer derrotadas en el altar de las desgracias, el frío, el calor, la pequeñeces de las grandiosidades jamás disfrutadas, el remordimiento, la desolación inexistente pero tan táctil, y la soledad, el maldito sabor amargo y que no necesitaba cucharadas de azúcar de la soledad. La conquista más agria, y a la vez dulce. El abrazo más confortable que daba la soledad. Todo, la noche era la puerta de ingreso a todo, todo estaba en el mismo silencio. Para todo había cavidad, hasta lo impensado estaba ahí, amenazando con destrozar aún más.
Posteriormente todo se borró. 
Estaba sentaba frente a una taza de café, fumándome el segundo cigarro de la cajetilla de diez. Era el cigarro más barato que encontré, dentro de los que me podían gustar, no había crédito para más. 
La taza ya iba en la mitad, y el cigarro ya casi quemaba el labio inferior. La casa no estaba sola, sin embargo yo sentía el vacío en ella. 
Y sí, se siente lo que es. Y es que hace tiempo ya no es lo mismo. Los que habitan ahí, incluyéndome, han cambiado. No son seres felices, algunos desdichados, otros ya cansados, otros con aires de suicidio, otros con depresiones eternas jamás tratadas y otros ahogándose en la edad, mientras el vino se añeja cada vez más.

(...) y la historia siempre queda en continuará.
cuánta realidad hay en una vida subjetiva con capítulo en pausa.
cuánta certeza hay en la incertidumbre de una mente que sufre de contradicciones periódicas.
cuánto de cierto hay entre tanta demencia.
cuán despierta está una cabeza que pasa durmiendo.

24 jun. 2010

Ves como se enfría?

A veces puede parecer que ella no vuelve. Puede pasar mucho tiempo, mucho frío; se pueden ver muchas gotas caer de la lluvia torrencial y ella no vuelve.
Parece que no hay verdad, no hay mentira, no hay nada. No vuelve porque no sabe dar el paso, ese primer pie para dar el paso y seguir ese andar.
Ella no vuelve, y la marcha del tiempo avanza sin parar.
La gente camina y ella sigue atrás, detenida en esa noche gris, donde lo que único que ilumina es la luz de los faroles y de los postes de la ciudad.
El café está frío, el cigarro ya bastante consumido y ella sigue ahí, intacta, helada, dejando pasar el tiempo sin reaccionar.
Caminante sin destino, frío invierno del delirio, al borde de la locura de un manicómio.
Cotidiana, fría, cálida, impulsiva, extraña. Eso es ella y la misma contradicción de siempre. La rabia, el odio, la pena y el táctil dolor.
Ella es una pensante sin descanso, un fracaso sin pausa, una sonrisa feliz agrietada, y el ángel de cara cortada.
Ella se acrecienta, pierde el equilibrio mental, espacial y de todo, se derrumba mientras a su paso los fuegos artificiales no parecen importar. Está bajo esos explosivos, se quema y no le duele. Pero sabe perfectamente que la herida que lleva dentro no se cierra con nada.

Siempre ya es nunca y nunca para ella ya pasó.

9 may. 2010

La madrugada de ayer.

No había nada por hacer, ya no había más nada. El tiempo estaba perdido, el cronómetro empezó antes de lo previsto y claro, ella estaba ahí sin darse cuenta. Enfiestándose la vida, gastando el alcohol a donde fuera a parar, gastando el andar, gastando las zapatillas de siempre que poco a poco tocaban el piso ya. Gastando lo poco que había en ella y sin embargo no sentía nada. No concebía del desprendimiento de su alma.
En la reconciliación con su dolor solo logró ahondar más en el desconsuelo que sin razón tocaba el timbre de la estructura arquitectónica más utópica posible.
Las flores estaban secas en aquel jardín por el cuidado especial que ella les daba. Las rosas ya no contenían pétalo alguno, y sin embargo las espinas estaban más perpetuas que nunca. Cada día ella se asomaba por la ventana a ver si más de alguna crecía, pero no. Luego entendió que si les decía algo lindo para sus oídos invisibles quizás podían dar un poco de luz a su vida y así dar paso a su crecimiento despampanante. Pero claro, las flores son tontas y sí logran sentir incluso inevitablemente más que ella.
Ya no puedes regar las semillas con tus lágrimas – dijo el cielo gris que empezaba a mezclarse todavía más con el negro-. No pueden hacer oídos sordos. No quieren escuchar tus vocablos deficientes de amor, no quieren verte más con los párpados hinchados de tanto dejar correr la llave de tus ojos tan reconocibles, ni aunque el agua se corte dejarán de sentir lo que dentro de ti ocurre.
Sabes? Ellas tienen la respuesta pero están tan marchitas, tan tristes como tú que no te pueden dar nada más que sus espinas. Sí, justamente esas que al llover dejan colgando una gota que suena al caer en la poza que han ido dejando ser - decía el cielo tornando a crear una tormenta.
El cielo conocía perfectamente cada movimiento, cada gusto, cada lamento de ella. Sabía perfectamente que las tormentas tanto como ayudarla a levantarse también terminan por animar su arruinar, pero esa era su última arma a utilizar.
Caían las primeras gotas heladas que se dieron paso a situarse en su rostro, y ella solo atinó a estirarse en el pasto seco que clavaba como cuchillas en la espalda. Ya que su interior estaba sangrando no se percató que su cuerpo perdía la sangre que no alcanzó a salir en aquellos tiempos de automutilación.
Pasaba el tiempo y la lluvia se hizo presente. Se recalcó aún más al haber truenos inmensamente holgazanes que no electrocutaban ninguna parte.

Quiero esconderme – dijo ella – (…), estar bajo la tierra infértil de los cementerios más decadentes del mundo, estar y sin embargo no estar en las cenizas que el viento sopla sin ímpetu, perderme entre la brisa del frío más helado, no llegar a ninguna parte ni aunque llegue al lugar que siempre me abrazaba únicamente al traspasar las rejas que separaban el paraíso del infierno. Simplemente me he equivocado al nacer, no es fácil de entender, nadie lo quiere comprender y es por eso que ahora mis huesos y mi carne están postrados en este suelo donde las hormigas terminan por devorar lo poco que queda de mi como ser- dijo ella al dar el último suspiro de cansancio en la nada; al abrir ojos y simplemente notar que estaba en el lugar de donde nunca ha podido zafarse. Y por desgracia el llanto se fue de la mano con la melodía que siempre toca un milímetro de algo que queda ahí.
Pero parece que amo.

8 may. 2010

no hace falta presionar atrás.


De las botellas de mi bar favorito germinan palabras del pasado que se suponía pisado.
Y sí, lo pise, pasé por encima, o al menos eso creí.
Repaso y recuerdo haber puesto mi pie sobre él, sobre aquella huella más ensangrentada que nunca, una de las tantas razones de mi autodestrucción, de mi apetito de desaparecer, de mi caída que sigue la persecusión de siempre detrás de mi sombra.
Pero, como siempre, toda la suciedad que es pisada acaba siendo vencida pero también deja un poco de ella, un rastro en el zapato.
Pues sí, parece que es imborrable. 
Se reproduce a través de la soledad, melancolía, de la oscuridad y, por supuesto, en todo desamparo, y en los desechos triviales de ellos, como una noche de borrachera con el vino más próximo, sin importar calidad, solo importa dejar de ser... olvidarse de perdurar.
Y a la mañana posterior todo vuelve pero con un olvido permanente de la noche anterior.

Siempre es así, la misma historia de siempre.

18 abr. 2010

El poder de tus palabras en conjunto con las aguantadas = explosión fatal.

Mi corazón se demora en ser vaciado, las lágrimas inquebrantables han sido las protagonistas de este show barato.
Salió caro el comienzo de la caída del llanto, aún sigo pagando la cuota de su maldito desecho.
Cuento la historia, una, dos, tres, cinco veces y no duele menos. Las lágrimas no demoran más de cinco segundos en correr mi rostro, no paran de caer. Y el dolor sigue punzando en el pecho.
Gracias, volví a ser la despedazada desquiciada y desconsolada de antes.

17 abr. 2010

Como el pensamiento, es lo completamente real.

Caminaba sola por los pasadizos de aquella morada que territorialmente estaba ahí pero ella no estaba en ninguna parte. Pisaba un suelo fijo, firme, pero sin embargo ella no estaba ahí, su sentido viajaba varios kilómetros de ahí.
No sabía bien a donde llegaría a parar su mente, solo imaginaba. Divagaba entre ciudades inventadas casi como tal barco que al vislumbrar un poco de tierra firme entre tanto mar empieza a crear el mundo a alcanzar, a conquistar. Pero ella no era así, no pensaba conquistar nada, no quería que más gente la quiera. Y tampoco es que sea una persona fácil de amar, una profesional del amor.
Hoy estuvo a punto de morir, por poco más y muere atropellada. Una muerte denigrante, sin sentido de ser, sin una pisca de pausa, sin nada, sin dar paso para pensar, para entender, para olvidar y perdonar al corazón. Claro que no vio su vida pasar en un minuto, eso está sabido; sólo sintió un leve cosquilleo en la boca del estómago. Una puntada en la pierna, después del pequeño golpe y nada más.
Pensar que en ese momento, en ese mínimo instante deseó no morir. Pensar que en una tarde de cielo gris, de frío, de las olas chocando entre rocas, y de otras que provocan el vaivén de las embarcaciones que son lucidas como joyas de la humanidad; no pasó velozmente la idea de cerrar los ojos por siempre.
Ella venía mal hace días. Con las lágrimas aguantadas en los ojos, con el dolor punzando el corazón, con el amor guardado en una cajita para que no se mezcle con maldad; con el pasado recorriendo los laberintos que creó para que le cueste llegar hacia su esencia mortal, pero con una que otra escalera a ver si logra llegar un poquito antes de lo inconscientemente esperado. Contradictorio diría yo, pero es ella. Ella es la contradicción de lo más probable, de lo más incierto y de lo que ya sabemos. Ella es un paraíso contaminado de basuras, de desechos que la gente ha destrozado y donado por compasión al verla tan vulnerable y casi mendigando por un poco de amor, de nostalgia y melancolías hacia su persona.
Los sinvergüenzas han abusado de ella, de su cercanía con la frase “buena voluntad”, han abusado de su amistad, de su amor y de sus vicios sin perdón.
Ella creé muchas cosas y nada es cierto. Escucha la distorsión en cada palabra.
Ella cree que las cenizas de algún día volverán a darle la forma a ese cigarro consumido aquel día de otoño perdido entre hojas, entre el viento invernal, y las gotitas que tocaban ligeramente el rostro que pocos se atreven a acariciar y que no cualquiera puede lograr.
Ella ya no es la que yo conocí, no es la locura adolescente ni la risueña jovencita. No forma parte del presente porque todavía vive con un pie en la espera del pasado. Ni forma parte del descontrol juvenil.
Parece que ella cada vez se parece más a mí. Pero más, aún más parece que ella ya soy yo.

7 abr. 2010

Tomo prestada de una mesa casi vacía una caja de cigarrillos y subió a su departamento. Una vez allí se desvistió mientras preparaba una jarra grande de café, y enredada en frazadas se sentó a mirar la ventana. Esperaba, que algo ocurriese, pero no sabía ni intuía que podría ser, sólo aguardaba que alguna señal le fuese dada desde el exterior, o desde allí donde se encontraba, quizás también desde lo más recóndito de su ser. No sabía, pero se encontraba al acecho.



En el fondo de la ciudad, allí donde los edificios se desvanecían borrándose lentamente podía observar con suma claridad la utopía. Una utopía en la que creía firmemente, y que la empujaba a seguir caminando ante cualquier tempestad.


Más allá de lo que digan las reglas, en la vida gana el que domina, y en este caso domina su mente. El dominio en definitiva es poder. Y el poder lejos de pertenecerle a ella, lo tenía algo en lo profundo de su ser.

remember ...

traspasé la carretera, los extremos que creí ajeno y que mi aire sentía impropio.
el bus iba de una manera distinta. todo me parecía extraño pero no por eso maldito, quizás porque esta vez iba sola y pude apreciar más mi alrededor en todo su esplendor.
reconocía los ambientes, el paisaje me empezaba a parecer más familiar. mi aire comenzaba a llegar y mis pulmones expulsaban libertad.
pude pensar sobre ciertas cosas que todavía no me dejan reaccionar, sobre las palabras que me dijiste, las expresiones que me diste y mi impulsos tiritones de aquel momento con tonos grises.
me llegaban lapsus de retrospectiva y ahí estabas tú, con la misma sensación que provocaste en mi, con las mismas miradas que en ese instante estaba dispuesta a pagar para que duraran por siempre y con ese abrazo que parecía la viva prisión que todavía no me deja libre de ti. estabas tú y un pasado presente junto a un futuro sin utopías por seguir, y yo dispuesta a tomar el camino que hacia que mi corazón latiera casi como una taquicardia rabiosamente infernal.
pero había algo en ti, en mi y en nuestra cercanía que no me dejaba en paz, había un obstáculo que como antes, se hacía partícipe de un momento tan sublime.
me hiciste crecer, morir, revivir y perderme un poco, quizás bastante.
te quiero pedir que me saques de aquí pero no puedo. ya me lo dijiste, "si te pido que dejes de cortarte, de vomitar y de no comer lo dejarías por mi?".
yo: no me hagas esa preguntar por favor, no sabes cuánto me duele que me digas eso.
él: pero dime.. lo harías por mi?
yo: no... puedo... responderlo.
él: entonces no puedes.
yo: no sé, no sabes esto, no lo sientes. no sabes que tan fuerte es, por favor trata de comprenderme un poco.
el: ok.
antes tu rechazo me dolía y me incomodaba tu presencia, ahora me desconciertas, me confundes y estoy al borde de un abismo sin cartel. sin señales de tránsito, sin una brújula ni un mapa que me guíe hacia otro lugar.

qué me pasa contigo, qué es lo que tanto me tiene atada a ti, a la nada.


(de hace mucho tiempo).

3 abr. 2010

V o F.

Y sí, pareciera que es más fácil decir Te quiero cuando estas lejos, y que mis entrañas jueguen una danza sublime con las mariposas de mi estómago.
Pareciera que es más fácil odiarte detrás de la pantalla que, odiarte estando frente a tus ojos de miel que me dejan el corazón al revés.
Habrá una distancia o una cercanía tan artificialmente real que me haga decirte toda la verdad?

21 mar. 2010

Lo único que pienso en este momento es en dejarte sin aliento.


Ajammm, eso. y quizás un poco más.

17 mar. 2010

Evol.


De vez en vez me fumo un cigarro al revés
y noto el nivel de idiotez que puede tener.
La infelicidad disparada sabe a miel
Y el licor de café desapareció otra vez.
Hoy se estrena el circo por segunda vez
Y ya no hay espectador que quiera ver
La gente se cansó del falso humor
Y ahora tratan de vivir en la lluvia del amor.

No hay espectacular espectador expectante.
Todos viven de su amor desbordante.

8 mar. 2010

No puede borrar lo que hay en su mirar.

Se viste en la oscuridad sin mucho que ajustar, con mucho que esconder, mucho que tapar. Bajo colores que la noche desierta no puede revelar.
Posada sobre sombras de las ramas que se reflejan en el pavimento, con la limpia luz de la luna que esquiva acontecimientos; prende un cigarrillo que parece ser consumido por la brisa violenta de esa noche de invierno en temporada de verano.
Camina unos pocos y delicados pasos hacia el Café más cercano.
Entra, pide lo de siempre, un simple café cargado y sin azúcar ni edulcorante. Café lleno de amarguras y sin un poco de dulzura.
Se sienta junto a la ventana más próxima para participar de las primeras gotas que comienzan a caer de cuya noche parecía poco precipitada.
Deriva a absorber ese poco de café sin mezclas de fantasía y lleno de amarguras lejanas de la superficialidad, mientras la lluvia comienza a caer.
El café empaña los vidrios del lugar, instaurando un poco de humedad. Empañados en soledad pasa su mano para lograr distinguir más. Era algo que su cuerpo pedía, que exigía mirar. No alcanza a ver nada más ni nada menos que un rostro, una mirada directa, fija y profunda, llena de abatimientos, del que brotan lágrimas en cualquier parte de su piel. Cuesta reconocer quien es.
Lágrimas que no pueden ser vistas por un espectador, sino solo por la protagonista que no posee guión.
El reflejo no miente, ella estaba empapada en mares de tristezas, bañada en un sin fin de amarguras propias que de su café no alcanzó a absorber, ya que solo con haber tomado tres sorbos de él, su ser colapsó de desconsuelos con mayúscula, y con encendedores que explotan en su corazón al sentir tanta presión.
Trató de secar las lágrimas pero todo fue en vano. Eran lágrimas que no se pueden secar, no se pueden tocar, no se pueden palpar. Están presentes y como condenadas a muerte, eternas.
Tenemos que cerrar - dijo el joven de turno -.
Ella distante y tan helada se tomó todo, hasta la última gota de café añejo, que después de una hora parecía quemar como al ser recién servido.
Tomó sus cosas, que era solo una cajetilla de cigarros, y se fue, avanzando entre la tormenta que la cubría y abrazaba como nunca, sin olvidar ninguna parte de su piel; pisando las pozas de profundidades inconclusas pero que al final las hacían sentir en su hogar.

7 mar. 2010

Adiós.

Me odias al parecer, entonces después de haberte querido tanto, de amarte, creo que me queda bastante claro que acá no hay marcha atrás.

Me duele en el alma saber que después de creer que eramos inseparebles ahora haya notado que somos como el agua con aceite, y que nunca me quisiste ni un poco.
No me sirve tu lástima, no la quiero. Guardatela para otro/a
No me adores porque sabes que eso ya no es así.Me olvidaste, me reemplazaste, ahora no me queda más que ser una mugre, la basura que hay en tu corazón.
Gracias por dejarme ser la papelera de reciclaje del vacío más hondo de tu enorme y valioso corazón.

Me estas pudriendo en dolor. No te importa?
Bueno, a mi tampoco... al menos eso intento. 

ya no sé nada. 

18 feb. 2010


Arrepentimientos es todo lo que dejas, en tu lápiz labial,
Toma una foto de nuestro pasado, en ese cenicero,
Tuvimos nuestra diversión, yo solía encender tu llama,
Como el humo que se eleva,
tratamos de encontrar nuestro camino,
Nadie me lo dijo, ella me lo dijo...

12 feb. 2010

NO eres el AGENTE de su DOLOR.

(...) - Lo siento - dijo como si el problema fuera producido por él, como si aquel ser de tan puro de corazón fuera el agente de producir un dolor tan interno en el corazón de ella -
Un silencio atravesaba aquella conexión que poco a poco se partía. El doloroso silencio del amor que producía una herida más en algún lugar. En el lugar más recóndito y utilizado por él.
- No me digas eso, que duele más - dijo ella con mil sensaciones dolorosas, con un frío ajeno al que ella comúnmente sentía. Con un latir lánguido y taciturno.
Sus ojos no querían seguir leyendo. Pedían estar cerrados y que ojalá todo fuera un mal sueño, o una broma más de las suyas. De hecho, le suplicó que no fuera una broma de aquellas. A lo que él respondió con un muy sincero " no", con aquellas palabras que afirmaban esa decisión que no tomó.
Él no podía ir a verla. Una vez más las circunstancias y el capital se interponían en su relación.
Las distancias nunca lograron ser amigas del amor. Los kilómetros entre él y ella sólo daban paso a mortificar el corazón, a trizarlo un poquito y hacer de la nostalgia el sentimiento más tormentoso y perdurable de todos los tiempos.
Sentía que se perdía, que su espacio desaparecía. Solo estaba él, sus palabras en aquella pantalla, y el dolor de su corazón. Su aire estaba sediento, suplicaba en voz baja un poco de brisa helada, de aquel viento de una noche poco estrellada, con un leve ruido a ciudad y ese olor a tempestad.
Encendió un cigarrillo y cerró los ojos, tratando de sentir, tratando de identificar esa sensación tan particular que la asfixiaba.
No podía. Aspiraba el humo a través de ese filtro, rogando que la vida también tuviera uno para que al inspirar un poco de ella su corazón no pasara por turbulencias ni enfermedades posteriores.
Abrió los ojos y no podía comprender ese dolor que se prolongaba con el tiempo, que era medido solo con la cantidad de tabaco que contenía aquella forma cilíndrica que aliviaba el rincón mutilado.
La forma cilíndrica y larga de aquel cigarro se perdía. El frío se volvía una buena compañía. El filtro se calentaba y tabaco ya casi no quedaba.
Ella aspiro como si supiera que esa sería la última de otro cigarro consumido a la lista. Expulsó el humo de su boca y con el algo también salió. De repente algo se cayó, el filtro quedó solo y el tabaco botado en el suelo, separado totalmente del sosiego, de aquel invento que disminuye el dolor.
Miró el cielo por última vez y entra a su cuarto a reproducir lo que acaba de vivir. Lo que todavía no comprende. Lo que yo no puedo comprender.



Antonella Dawson.

9 feb. 2010

don't believe me too much.

Duró lo que dura una gota de lluvia en caer. No me creas si te digo que te extraño, te necesito y te amo. Sólo necesito espacio y tiempo para desintoxicarme de tu piel y comprender. Comprender que puedo vivir sin vos, que no me volarás la razón, ni perderé la cordura cuando alguien te nombre en alguna conversación. Necesito soportar el abandono y amigarme con la soledad que instalaste a mi lado cuando te marchaste con paso firme dejando todo detrás.



Recuperar la armonía, o en lugar de eso digamos mejor, construirla. Por eso, no creas ni ayer, ni hoy, ni mañana si alguien te comenta que pregunté por ti alguna madrugada, no te extraño. Ellos no saben tanto, saben lo que les dejo saber, saben menos aún de lo que yo sé.


Y si nos encontramos y te cuento que salí a recoger flores, y que bailo todas las noches, y el insomnio es mi pasado, créeme un tanto, o no me creas cuando te diga que no muero por desamores, que como mejor y no lloro algunas noches. Después de todo puede que te esté mintiendo. Quizás no quiera que sepas que es cierto.


Y si lograra que creyeras, dejaría que te marcharas por cualquier puerta que vieras.

3 feb. 2010

Terminada una caja de cigarrillos abierta no mucho tiempo atrás, se dirige al armario en busca de una nueva. Son las cinco de la mañana y lleva 7 cafés amargos y ninguna cuenta de los cigarrillos que ha fumado dejándose llevar con el humo gran parte de su ser. Fito suena desde el fondo, cuál si cantara a lo lejos y ella lo oyera, y una montaña de papeles arrugados se observa desparramada sobre la mesita frente a su sillón.


Ha pensado más de la cuenta y escrito menos de lo habitual. Las palabras no quieren salir y ser liberadas, y en el intento de plasmarse en la memoria de un papel salen disparadas y tan alborotadas que se vuelven inteligibles. Cada tanto se rinde, se recuesta en el sillón con un cuaderno durmiendo sobre sus piernas y habla con el disco que se está reproduciendo, canta un poco, pero es más una charla entre ella y la música.

Rendida por el cansancio y la falta de concentración vuela en mundos paralelos sin conseguir conciliar el sueño. Sería inútil dirigirse a la cama o prender el televisor para ver las noticias que no le interesan. No le atañe nada que no toque su realidad inmediata y lo que se sucede en su mente y su cuerpo pero esa noche ha sido imposible sacar de sus sentidos el embotellamiento que lleva dentro.

Espera hasta el alba y sale de su departamento con una apariencia desastrosa a contemplar el amanecer buscando algún lugar que aún no conozca.

23 ene. 2010

cigarros

Un viejo disco reproduciendo música de fondo, demasiado baja, existiendo tan sólo para tajear al silencio y prescindir de la exigencia de hablar sobre cualquier banalidad cuando las ganas escasean. Las cajas de cigarrillos desparramadas sobre la mesa del living, y un cenicero repleto de colillas transfiguradas en el abismo que los aparta.



Los cigarros que se han consumido quisieran simbolizar lo que ha acaecido con gran parte de sus vidas, ellos lo ven y lo saben, pero cualquier persona ajena a la historia no sería capaz de comprender el significado de el humo que se inspira y el cigarrillo que lentamente, en cada inhalada, se extingue.

21 ene. 2010

En la vida cotidiana, la rutina nefasta, eres quien el mundo espera que seas. Eres todo lo que no quieres, pero que los demás pretenden de ti. Sólo cuando escribes, cuando tus dedos dibujan palabras realmente eres tú, o los varios personajes que te componen cuál un rompecabezas. Dejas en tus textos entrever tu esencia, tu verdadero ser. No el mejor, pero real.

La antítesis en dos realidades, paralelas y lejanas, separadas por un abismo que has combinado sin dificultades de saltar de uno a otro lado, pero aún así con la amenaza de poder caer en las profundidades y perderte en la obscuridad de la nada.

Sería mejor (y porque no más sencillo) ser una y la misma, pero la sencillez no es una de tus características en ningún ámbito. La ambivalencia ha tomado un gusto exquisito para tu paladar tan fino.

20 ene. 2010

Las palabras y el cigarro.




El alma que se consume aspirando la nicotina de uno de los cigarros de todo el día. 
Las palabras que estallan como disparos de una pistola con tiempo, sin ritmo, sin sonido. Palabras en mute que no quieren sonar pero que son leídas para ser comprendidas.
No se reproducen, se quedan ahí, donde siempre han estado, en la mente. En la única caja fuerte que es tan propia como tu ADN.
Las frases, las melodías que se forman en el pentagrama imaginario. El humo que se esfuma de los labios haciendo formas en el espacio. Círculos en la atmósfera, corazones en el aire y letras que se lleva el tiempo.
Los cigarros y las palabras dejan abierto el pasillo para la incoherencia, la puerta hacia la lógica y el castigo del delirio.
El cigarro te mata pero también te calma. Saca palabras que guardadas estaban, conclusiones existenciales. Extrae recuerdos de varias mentes y hace sentir las sensaciones más directas que nunca.

. Antonella Dawson.

14 ene. 2010

Un cigarrillo y un café al despertar. Las ansias de ser y no solo de estar. El sol que nace en  medio de la oscuridad.
sos vos.

9 ene. 2010

Todo toma su tiempo.



Y sí, solos los cigarros pueden apaciguar o ser una buena compañía en la angustia y el dolor.
Es todo un evento. Buscar el fuego que arderá y asi se podrá encender el contenido de un cigarrillo.
Todo toma su tiempo.
si no hay fuego no hay cigarros. Y es asi, como cuando si no hay dolor rebalsando en el corazón, tampoco hay lágrimas que corran por tu roostro sin emoción, sin destino ni limite donde acabar.
Todo toma su tiempo. Aliviarse. Sentirse un poco más liviana en cuanto a la presión interior. Mientras que cuando fumas y el humo recorré tu organismo produce un nivel parecido de relajación.
Al igual que con el alcohol o con una taza de café.
Todo toma su tiempo de preparación y luego viene disfrutar en evento en cuestión.
Si me haces llorar prepárame los cigarros, y algo líquido que me ayude a digeriri el dolor para asi yo ahogarme en mis adicciones, que son incondicionales, y tratar de vaciar un poquito aquel dolor imborrable de mi corazón.


Antonella Dawson.

7 ene. 2010

Un par de botas, mil charcos de agua grises, marrones, violetas. Paraguas multiplicándose por todos lados, y la lluvia cayendo, corriendo veloz verticalmente empapándote la cara, el pelo y los huesos.


El frio de la mañana tan temprana, olor a humedad y café. Vos caminando, buscándo sin saber qué. Pero algo, mas bien "eso". Miras, observas, desmenuzas cada detalle de aquel día, abstraes partes del todo, pequeños pedazos de sencillez. Y los recorres a fondo, convirtiéndolos en tuyos. Los ojos de aquella mujer, los dedos frios de un niño, el ladrido de un pequeño perro que te persigue mordiéndo tus talones. El sonido de las hojas al pisarlas, todo es tuyo, demasiado tuyo.



Tres, cuatro, cinco trozos de algo, un poco de esto y más de nada. Con la nariz congelada caminas por horas a donde tus piernas te guían. Tienes la costumbre de seguir caminos inciertos y terminar en los mismos lugares cuál si un iman te atrajera hacia ellos.


Y de repente te detienes en tu an dar pausado y te dispones a mirar desde un banco de aquella plaza que tantos recuerdos tuyos tiene guardados.
Observas, miras con tanto detenimiento el tiempo que nada avanza o lo hace extremadamente lento.