14 nov. 2011

La realidad abrazando una belleza putrefacta integrada con el esqueleto de unos varios cigarrillos asesinados y unas varias colillas que publican una ápice evidencia de que ya no formarán más parte de las cenizas ya consumidas.
El pasado añejándose en la copa trizada que no te animas a desechar porque sabes que, aunque no quieras, un día volverás a beber de ella arriesgándote (o tal vez esperando) a cortarte el labio y sangrar.
Aunque sabes perfectamente cada minucioso detalle de ese camino, te tienta. Pero ahora solo te mantienes sentada en un muro con peligro de derrumbe. Fumándote el último cigarrillo de la cajetilla, acabando o aguardando dar el gran salto.

8 nov. 2011

Malos hábitos.

Te he acostumbrado muy mal a que me pidas cuando ya no tengo más para darte y que luego me dejes enfrente de la nada misma, con los cigarrillos y la vida consumida. Te he acostumbrado muy mal a que sepas que siempre tendré horas y cigarrillos para gastar contigo, y así puedas ir y venir a tu maldito antojo, dejando a mi sombra plantada en tantos lugares tantas noches.
Y al final soy yo quien siempre se queda bajo la lluvia esperándote, empapándose el alma. Poco a poco se han ido destruyendo los anhelos que con esfuerzo había logrado construir, para no darte del todo por perdido. Y día tras día siento como me ahoga tu ausencia, incluso cuando estás a mi lado.

Pero aquí me encuentro una vez más esperándote aunque se que tal vez lo más probable sea que no llegues. Y enciendo un cigarrillo mientras la noche me abraza.

4 nov. 2011



La madrugada intentando pasar sigilosa por el suelo de madera vieja. Te das cuenta de dos cosas, que de nuevo el sueño demoró en bajarse del tren, y que la madrugada pesa cada vez más que antes.

1 nov. 2011

Ella encallada en el paraíso del invierno.



Ella rellenándome los rincones vacíos, intentando completar el rompecabezas que se desarmó hace varios años luz atrás. Buscando las cenizas que completan el cigarrillo que tiene como único cabo suelto una colilla. La maldita colilla traicionera, burlona y sucia que no para de reírse en mi cara mientras las cosas siguen sucediendo sin poder detenerlas. Con el papelillo perdido, el contenido consumido y la vida en proceso de construcción, juntando las piezas, construyendo esquemas a prueba de balas y un escudo armado que no dudaré en usar si fuera necesario.
Los momentos seguidos del tiempo parecen adquirir información relevante de algo propio que ahora pareciese ser común.
“Acuario debería lograr despojarse de su pasado” – dicen los medios en la sección del horóscopo -.
Antonella todavía atada interminablemente al paraíso del invierno de los años ya transitados, en una incesable búsqueda de las sensaciones de antaño y las que en pausa quedaron dejando en evidencia que no es posible encontrar las respuestas indescifrables de un acontecimiento inefable que hace tiempo perdió los antecedentes del caso.

Los hechos trascendiendo y ya no hay manera de detenerlos.

27 oct. 2011

Face del blog

AGREGUEN


Face: Marie Saint Laurence
E-mail: coffeeandcigarettes@hotmail.com.ar

21 oct. 2011

Las horas.

Últimamente las horas se consumen cual cigarrillos en noches de insomnio. Y yo ya no distingo si es peor quedarme sin cigarrillos o sin horas para seguir mirándolas transcurrir, así, casi como si nada. Pareciese que el mundo exterior no me interesase en absoluto, pero no es que me importe poco o nada lo que pasa a mi alrededor. El problema radica en que la mayor parte del tiempo vivo en un pseudo-mundo dentro de mi cabeza. 
Ojalá pudiese ser un poco menos como soy, y un poco más del modo en que me gustaría ser. Acariciar siempre el momento cuando éste ocurre. Y vivir en el mundo real.
Despertar no es lo que uno más quisiera cuando los sueños rozan la perfección. A veces, tan sólo a veces, desearía dejar de imaginar tanto.

22 sept. 2011

Lo único que tengo.


Hojas escritas y manchadas en el límite de la mañana, sufriendo la depresión de las palabras sin color, donde ahora quedó una mancha oscura, tenue y algo aterradora. Pero las letras no se han ido, desgraciadamente tal vez.
Mis ojos localizando los hallazgos de los garabatos insensatos de una lógica perdida, con palabras cualquiera, repetitivas, llenas de todo lo que no dejan de hacerlas inconclusas.
Los incendios mentales sucediendo, quemando los bosques creados a partir de la base de letras inesperadas, de una ilusión desganada y el miedo. Donde aún sigue extraviada la cordura de los parámetros de un hoyo negro, ciego de la realidad, que se encarga de sustraer información y léxico.
Ya no consigo retener las palabras. Y de tanto pensar en el guión de lo que sucederá, al final termino por transformar todo suceso en un realismo pronosticado por un mal congénito, quizás.
A pesar de que siento que puedo perder todo y quedarme con nada, creo que nunca nadie me podrá quitar lo único propio y mío que tengo hasta ahora, escribir. Aunque solo sean garabatos innecesarios que esconde entre espacios un poco de sentido.

13 sept. 2011

Cómoda inconformista.



No me acostumbro a este fragmento que ahora soy de lo que antes fui.
No me consuela el pensamiento conformista de que a su debido tiempo todo volverá a ser como antes.
No reconcilio el pasar de los días con el tiempo tendido, esperando a que las cosas sucedan más rápido, mientras que en mi desgano y razonamiento me cuestiono todo de brazos cruzados, simulando hacer algo para el que ha llegado tarde.
A veces de verdad todo parece un pronóstico mal creado, un error de la naturaleza que marcha y me marchita en mi realidad, envenenando los pasos, adormeciéndome las piernas y palpitándome el corazón, como tal taquicardia terminal que quisiera darle un final absurdo a todo delirio embriagado con circunstancias de la realidad y un toque de pánico infernal.

26 ago. 2011


Sonidos que reviven un pasado ahora tan lejano e inexacto. Un pasado que quedó escondido en cajas, entre libros colmados de polvo y recuerdos olvidados; pero que indudablemente sigue allí, como una astilla clavada en lo profundo de la piel. Canciones que se desvanecen entre cigarrillos, que se consumen a la par de escritos sin sentido.
Entre medio de tazas de café repletas de nostalgia, rememoro el infierno mientras se suceden miles de recuerdos que llevo clavados en las entrañas y muchas noches no me dejan respirar.  Hoy, nuestro pasado nos condena, nos lleva a vivir muertos en vida, en una constante e interminable agonía de existir.
Y vuelvo a ese momento en que todo comenzó para intentar comprender cómo me dejé llevar por vos, pero es imposible encontrar la razón entre tanto ruido, entre nuestros gritos  que intentaban en vano ahuyentar los demonios que se escurrían en medio del amor. Hoy ya no puedes decirme quien ser ni que hacer, y en cierto punto me alivia que ya no seas capaz de decidir mi destino por mí. Pero olvidé como elegir mi propia vida, la costumbre de que me hagas y deshagas a tu manera me lo impide aún hoy.
Un alivio sin precedentes me ha invadido desde que me decidí a hacer  a un lado tu voz. Tu presencia ya no es hoy tan fuerte como solía serla, pero sigue oculta en las sombras, esperando alguna debilidad para tomarme de nuevo con las defensas bajas. No puedo darme el lujo de permitirte entrar en mí una vez más. Esta vez me matarías, no soy tan fuerte como quisiera.
Algunas cosas nunca deben ser permitidas. Y que vuelvas a tomar mi vida bajo tus manos es una de ellas.

11 ago. 2011

"Dejaba el cigarrillo entre los labios, sabiendo que terminaría por quemárselos y que tendría que arrancarlo y aplastarlo como lo había hecho con esos años en que había perdido todas las razones para llenar el presente con algo más que cigarrillos”

Julio Cortázar.

1 ago. 2011

Todo se da vuelta.



Entre la cafeína que no te dejaban probar cuando chico, prohibiéndote decidir, dando paso a que en un futuro los deseos acaben por convertir el apetito en adicción, junto al exceso de dulces que compraban en casa y el arrepentimiento que consigo llevaban cuando el estómago crujía y los envoltorios te rodeaban en el nuevo despertar; sumado al hecho de caminar al negocio más cercano para comprarle cigarros a tu abuela. Te convertiste en una marioneta del consumo que no puede someterse; una adicta a los vicios, a la abstinencia de la gula y al descontrol de la misma, terminando con el arrepentimiento de siempre; en una fumadora que se pierde y se reencuentra a ratos con su adicción al café, que llenó su maleta de chocolates para endulzar el corazón de los demás, y el suyo; una expropiadora con tildes alcohólicos que bordea los límites de lo irracional entre las sombras ingenuas tenues que en su contexto aterran en la oscuridad, olvidando a la verdad en el camino.

19 jul. 2011

Un café, un libro y la ausencia. Tuya o mía. Que unidad tan indivisible llegamos a ser un día que en este preciso instante no distingo la diferencia entre ambas partes. La música sonando en el fondo y las imágenes de una película que no dejan que me concentre de todo en mi pensamiento, y aún así, en compañía de tanto, me sienta aún tan solo.
No olvido recordar un instante, y entre líneas leo mensajes subliminales que presiento dirigidos a mi parte. ¡Qué manía exuberante de buscar respuestas hasta en el mismo aire!
Definitivamente es un mal día para concentrarse, el café se ha enfriado con el frio desgarrante y las hojas de mi libro se encuentran demasiado gastadas como para ser claras. Cerrando los ojos imagino, y es sólo a ti a quien miro.


17 jul. 2011

Si decides pronto, no te arruinas.

De nuevo hace ese frío terrible que te toca la puerta y pasa sin permiso de nadie inundándote en un escalofrío terminal de pies a cabeza.
De nuevo el corazón no manda y la cabeza actúa queriendo ser la protagonista de la historia, intentando tener el personaje principal sin haber estudiado actuación.
De nuevo el alivio no está solo en una taza de agua caliente y té; ni en los cigarrillos ni en la interacción con alguien más.
De nuevo prefieres quemarlo todo, olvidar, renovar los pensamientos en tu cabeza casi como ordenar tu habitación. Como si organizar las cosas realmente funcionara de algo.
Al final siempre termina volviendo la misma persona de antes.
Es la piedra en el zapato que no sabes cómo se metió ni donde está y por qué justo en ese momento te viene a molestar. Pero sigues caminando intentando acomodarla para que no estorbe.
Ahí es donde tú decides qué hacer. Si sacarla al instante, o dejarla ahí y después, cuando te acuerdes, retirarla; mientras ella aparece y desaparece cuando se le dé en ganas, haciendo y deshaciendo-.


Anto.

22 jun. 2011

A veces.

A veces no es el cigarrillo quien se consume, ni el humo el que se inhala. A veces no son las cenizas las que caen. A veces no es un cigarrillo sino la vida misma, los anhelos, las esperanzas, los sueños y los desconsuelos, que se ven materializados en el procedimiento automático de encender, aspirar, consumir y apagar. Momentos en el que el tiempo se detiene y el mundo se desvanece. Algunas veces realizar este simple acto nos aleja de todo, hasta de nosotros mismo, por un instante fugaz. Quizás por esto mismo a veces sea tan necesario fumar, con el fin de que nos mate un poco o simplemente nos devuelva la vida.

21 may. 2011

Try.

Cuesta volver cuando te pierdes en esa órbita que no reconoces a simple vista. Cuando intentas retroceder y avanzar ese poquito espacio que te dio la vuelta en 180º.
Te cuesta retomar el centímetro mínimo de la realidad con lo que eras antes.
Se te nota bastante lo cambiada que estás. Ya no hablas, ya no ríes con facilidad como antes, las simplezas de la vida no las disfrutas como antes. El ayer se te ha vuelto un tormento que no te para de perseguir y el presente es el acuerdo que nunca quisiste firmar.
Y pareciera que das vueltas y vueltas sin llegar a ninguna parte, es como un círculo que a veces parece un tubo que tiene principio y final, que finge acercarte a la luz y después te vuelve a pisotear.
Pero no es nada grave; dices entre ti misma y el resto que escucha el susurro.
Dices que todo está bien con la cara llena de goce y la naturalidad vuelve al resto con un sosiego increíble, mientras se ve que fumas menos, que ya no consumes café pero calma... que todo está bien.

... aunque todavía cuesta demasiado volver.

Anto.

3 mar. 2011

Se había vuelto adicta a las pequeñas ceremonias que llevaba día a día a cabo. A esos rituales que sólo para ella eran mágicos. Una liturgia que la anonadaba cada vez aunque fuera siempre igual.
Era cuando la rutina la absorbía cuando se sentía muerta. Quizás lo estuviera. Entre las corridas y las cosas que debía, no encontraba el aire necesario para respirar, ni el tiempo de detenerse a mirar. Se sintió un tanto hipócrita de culpar a la rutina, los deberes y la ciudad de no ser capaz de detenerse un momento y volver a la realidad. Esa noche se prometió que jamás se vendaría los ojos aunque la monotonía la absorbiera. Debía estar despierta, siempre despierta y quizás también un tanto atenta, si no quería pasar por al lado de lo más importante de su vida, y no reconocerlo.
Siempre la encontraba en el espejo, tan altiva y arrogante, Mirando, mirándome con esos ojos llenos de rabia, de frustraciones, de desesperanza. Pero que más, si eras mi propio reflejo, para encontrarme debía mirarte. No es que quisiera, pero lo debía.

26 feb. 2011

extrañando el invierno.

Recordando cuando pasaban las mañanas, las madrugadas del cotidiano vivir del frío invierno encerrado en los cuerpos abrigados de ropa, casi sin el inapreciable asomo de piel. Mi cuerpo enmudecido con las melodías algo tristes del aleatorio de la vida, no se detiene, recorre, siente pero siempre extrañando el invierno, pero no cualquiera sino aquel invierno que era heterogéneo, con otra esencia. Donde cualquiera podía sentir que estaba siendo esclavo de las heladas más fuertes del milenio. Aquel invierno era uno de los más congelados, con los cambios climáticos más rotundos, como el corazón de un bipolar, o de alguien con trastorno de personalidad. Donde el corazón al fin siente, se retuerce y a veces parece arañar. 
Y así pasaban los días de manera desigual. Las mañanas eran de un café y un cigarrillo, ponerse el abrigo y salir a la monotonía tan tediosa de siempre.
Las copas de vino estaban derrotadas en la esquina de la vieja ciudad, del patrimonio nacional, las cajas del vino barato y las botellas del trago más rancio destruidas, cortadas después de arduas luchas callejeras.
Y Ahora no, las mañanas cambiaron; ya casi ni se asoman. Y sí, el cielo está nublado, y mi corazón entre sus manos, esperando a que nunca salga el sol porque el frío siempre termina por abrigar mejor.


10 feb. 2011

Old memories

¿Cuántas veces te dije que no te hicieras caso cuando aquellos pensamientos retorcidos y enmarañados te abruman, te nublan?. ¿No hablamos ya de dejar los impulsos a un lado, aquel día, en el parque, mientras intentabas jugar a las escondidas, escondiéndote de nadie?

Tranquila Lola, sólo tu y yo sabemos las farsas que se esconden detrás de tus sonrisas tan bien ensayadas. Los dolores maquillados, el tiempo malgastado.

Jamás imaginé que contigo también te llevabas camuflados los restos de mi cordura.

Mirando a través de la ventana del pasado, evoco nuestras risas y mis llantos, puedo rememorar el momento exacto en el que le diste la espalda a lo que habíamos soñado y te fuiste tras la puerta trasera escabulléndote tan rápido.

Creí que todavía quedaba algo de ti en mi, pero al contrario, fuiste vos quien se llevo consigo una parte de mi ser, y no se digna a devolvérmela. ¿Cómo puedes pretender que me mantenga en pie?

7 feb. 2011

Los matices del blanco y negro.

Entre signos y pensamientos descifrados, entre varios café cortados desabridos… malditos, me ahogo en un precipicio sin agua, con el paracaídas incompleto atado a mi cintura; sin los cigarros dominantes de la depresión, ni nada más que pueda venir fugaz a mi razón.
Perdida por el ladrido de la nada, por el tacto de la tristeza me he quedado en la oscuridad, sin rumbo definido, recorriendo por parajes del pasado mal sembrado, con la cosecha por el suelo, pisoteada por rabia de un mal cultivo, de un proceso que nunca ocasionó el fruto de la semilla, o no al menos el que creía.
La pena por defecto, que por más que la intente matar siempre consigue la manera de transitar. Ahora está inválida, discapacitada dicen; pero no se cansa de adquirir movimientos para alcanzarme y apoderarse de mi corrosiva debilidad. Acabando con la poca estabilidad, llegando a un nivel de frustración y desgracia que me hace escuchar las mismas canciones de los viajes más tristes, donde las carreteras no se ven, donde predomina el negro que de repente es un poco mutilado por el gris, siendo aún peor a mi parecer porque puedes ver, poco pero puedes ver, que es aún mucho peor.