19 jul. 2011

Un café, un libro y la ausencia. Tuya o mía. Que unidad tan indivisible llegamos a ser un día que en este preciso instante no distingo la diferencia entre ambas partes. La música sonando en el fondo y las imágenes de una película que no dejan que me concentre de todo en mi pensamiento, y aún así, en compañía de tanto, me sienta aún tan solo.
No olvido recordar un instante, y entre líneas leo mensajes subliminales que presiento dirigidos a mi parte. ¡Qué manía exuberante de buscar respuestas hasta en el mismo aire!
Definitivamente es un mal día para concentrarse, el café se ha enfriado con el frio desgarrante y las hojas de mi libro se encuentran demasiado gastadas como para ser claras. Cerrando los ojos imagino, y es sólo a ti a quien miro.


17 jul. 2011

Si decides pronto, no te arruinas.

De nuevo hace ese frío terrible que te toca la puerta y pasa sin permiso de nadie inundándote en un escalofrío terminal de pies a cabeza.
De nuevo el corazón no manda y la cabeza actúa queriendo ser la protagonista de la historia, intentando tener el personaje principal sin haber estudiado actuación.
De nuevo el alivio no está solo en una taza de agua caliente y té; ni en los cigarrillos ni en la interacción con alguien más.
De nuevo prefieres quemarlo todo, olvidar, renovar los pensamientos en tu cabeza casi como ordenar tu habitación. Como si organizar las cosas realmente funcionara de algo.
Al final siempre termina volviendo la misma persona de antes.
Es la piedra en el zapato que no sabes cómo se metió ni donde está y por qué justo en ese momento te viene a molestar. Pero sigues caminando intentando acomodarla para que no estorbe.
Ahí es donde tú decides qué hacer. Si sacarla al instante, o dejarla ahí y después, cuando te acuerdes, retirarla; mientras ella aparece y desaparece cuando se le dé en ganas, haciendo y deshaciendo-.


Anto.