17 jul. 2011

Si decides pronto, no te arruinas.

De nuevo hace ese frío terrible que te toca la puerta y pasa sin permiso de nadie inundándote en un escalofrío terminal de pies a cabeza.
De nuevo el corazón no manda y la cabeza actúa queriendo ser la protagonista de la historia, intentando tener el personaje principal sin haber estudiado actuación.
De nuevo el alivio no está solo en una taza de agua caliente y té; ni en los cigarrillos ni en la interacción con alguien más.
De nuevo prefieres quemarlo todo, olvidar, renovar los pensamientos en tu cabeza casi como ordenar tu habitación. Como si organizar las cosas realmente funcionara de algo.
Al final siempre termina volviendo la misma persona de antes.
Es la piedra en el zapato que no sabes cómo se metió ni donde está y por qué justo en ese momento te viene a molestar. Pero sigues caminando intentando acomodarla para que no estorbe.
Ahí es donde tú decides qué hacer. Si sacarla al instante, o dejarla ahí y después, cuando te acuerdes, retirarla; mientras ella aparece y desaparece cuando se le dé en ganas, haciendo y deshaciendo-.


Anto.

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