18 abr. 2010

El poder de tus palabras en conjunto con las aguantadas = explosión fatal.

Mi corazón se demora en ser vaciado, las lágrimas inquebrantables han sido las protagonistas de este show barato.
Salió caro el comienzo de la caída del llanto, aún sigo pagando la cuota de su maldito desecho.
Cuento la historia, una, dos, tres, cinco veces y no duele menos. Las lágrimas no demoran más de cinco segundos en correr mi rostro, no paran de caer. Y el dolor sigue punzando en el pecho.
Gracias, volví a ser la despedazada desquiciada y desconsolada de antes.

17 abr. 2010

Como el pensamiento, es lo completamente real.

Caminaba sola por los pasadizos de aquella morada que territorialmente estaba ahí pero ella no estaba en ninguna parte. Pisaba un suelo fijo, firme, pero sin embargo ella no estaba ahí, su sentido viajaba varios kilómetros de ahí.
No sabía bien a donde llegaría a parar su mente, solo imaginaba. Divagaba entre ciudades inventadas casi como tal barco que al vislumbrar un poco de tierra firme entre tanto mar empieza a crear el mundo a alcanzar, a conquistar. Pero ella no era así, no pensaba conquistar nada, no quería que más gente la quiera. Y tampoco es que sea una persona fácil de amar, una profesional del amor.
Hoy estuvo a punto de morir, por poco más y muere atropellada. Una muerte denigrante, sin sentido de ser, sin una pisca de pausa, sin nada, sin dar paso para pensar, para entender, para olvidar y perdonar al corazón. Claro que no vio su vida pasar en un minuto, eso está sabido; sólo sintió un leve cosquilleo en la boca del estómago. Una puntada en la pierna, después del pequeño golpe y nada más.
Pensar que en ese momento, en ese mínimo instante deseó no morir. Pensar que en una tarde de cielo gris, de frío, de las olas chocando entre rocas, y de otras que provocan el vaivén de las embarcaciones que son lucidas como joyas de la humanidad; no pasó velozmente la idea de cerrar los ojos por siempre.
Ella venía mal hace días. Con las lágrimas aguantadas en los ojos, con el dolor punzando el corazón, con el amor guardado en una cajita para que no se mezcle con maldad; con el pasado recorriendo los laberintos que creó para que le cueste llegar hacia su esencia mortal, pero con una que otra escalera a ver si logra llegar un poquito antes de lo inconscientemente esperado. Contradictorio diría yo, pero es ella. Ella es la contradicción de lo más probable, de lo más incierto y de lo que ya sabemos. Ella es un paraíso contaminado de basuras, de desechos que la gente ha destrozado y donado por compasión al verla tan vulnerable y casi mendigando por un poco de amor, de nostalgia y melancolías hacia su persona.
Los sinvergüenzas han abusado de ella, de su cercanía con la frase “buena voluntad”, han abusado de su amistad, de su amor y de sus vicios sin perdón.
Ella creé muchas cosas y nada es cierto. Escucha la distorsión en cada palabra.
Ella cree que las cenizas de algún día volverán a darle la forma a ese cigarro consumido aquel día de otoño perdido entre hojas, entre el viento invernal, y las gotitas que tocaban ligeramente el rostro que pocos se atreven a acariciar y que no cualquiera puede lograr.
Ella ya no es la que yo conocí, no es la locura adolescente ni la risueña jovencita. No forma parte del presente porque todavía vive con un pie en la espera del pasado. Ni forma parte del descontrol juvenil.
Parece que ella cada vez se parece más a mí. Pero más, aún más parece que ella ya soy yo.

7 abr. 2010

Tomo prestada de una mesa casi vacía una caja de cigarrillos y subió a su departamento. Una vez allí se desvistió mientras preparaba una jarra grande de café, y enredada en frazadas se sentó a mirar la ventana. Esperaba, que algo ocurriese, pero no sabía ni intuía que podría ser, sólo aguardaba que alguna señal le fuese dada desde el exterior, o desde allí donde se encontraba, quizás también desde lo más recóndito de su ser. No sabía, pero se encontraba al acecho.



En el fondo de la ciudad, allí donde los edificios se desvanecían borrándose lentamente podía observar con suma claridad la utopía. Una utopía en la que creía firmemente, y que la empujaba a seguir caminando ante cualquier tempestad.


Más allá de lo que digan las reglas, en la vida gana el que domina, y en este caso domina su mente. El dominio en definitiva es poder. Y el poder lejos de pertenecerle a ella, lo tenía algo en lo profundo de su ser.

remember ...

traspasé la carretera, los extremos que creí ajeno y que mi aire sentía impropio.
el bus iba de una manera distinta. todo me parecía extraño pero no por eso maldito, quizás porque esta vez iba sola y pude apreciar más mi alrededor en todo su esplendor.
reconocía los ambientes, el paisaje me empezaba a parecer más familiar. mi aire comenzaba a llegar y mis pulmones expulsaban libertad.
pude pensar sobre ciertas cosas que todavía no me dejan reaccionar, sobre las palabras que me dijiste, las expresiones que me diste y mi impulsos tiritones de aquel momento con tonos grises.
me llegaban lapsus de retrospectiva y ahí estabas tú, con la misma sensación que provocaste en mi, con las mismas miradas que en ese instante estaba dispuesta a pagar para que duraran por siempre y con ese abrazo que parecía la viva prisión que todavía no me deja libre de ti. estabas tú y un pasado presente junto a un futuro sin utopías por seguir, y yo dispuesta a tomar el camino que hacia que mi corazón latiera casi como una taquicardia rabiosamente infernal.
pero había algo en ti, en mi y en nuestra cercanía que no me dejaba en paz, había un obstáculo que como antes, se hacía partícipe de un momento tan sublime.
me hiciste crecer, morir, revivir y perderme un poco, quizás bastante.
te quiero pedir que me saques de aquí pero no puedo. ya me lo dijiste, "si te pido que dejes de cortarte, de vomitar y de no comer lo dejarías por mi?".
yo: no me hagas esa preguntar por favor, no sabes cuánto me duele que me digas eso.
él: pero dime.. lo harías por mi?
yo: no... puedo... responderlo.
él: entonces no puedes.
yo: no sé, no sabes esto, no lo sientes. no sabes que tan fuerte es, por favor trata de comprenderme un poco.
el: ok.
antes tu rechazo me dolía y me incomodaba tu presencia, ahora me desconciertas, me confundes y estoy al borde de un abismo sin cartel. sin señales de tránsito, sin una brújula ni un mapa que me guíe hacia otro lugar.

qué me pasa contigo, qué es lo que tanto me tiene atada a ti, a la nada.


(de hace mucho tiempo).

3 abr. 2010

V o F.

Y sí, pareciera que es más fácil decir Te quiero cuando estas lejos, y que mis entrañas jueguen una danza sublime con las mariposas de mi estómago.
Pareciera que es más fácil odiarte detrás de la pantalla que, odiarte estando frente a tus ojos de miel que me dejan el corazón al revés.
Habrá una distancia o una cercanía tan artificialmente real que me haga decirte toda la verdad?