21 nov. 2010

La mejor droga.

Vivimos apartándonos a veces de la respiración de otros, alejándonos de los dolores propios, visitando los dolores ajenos para expropiarlos un poco e intentar resolverlos.
Pero no puedes. Te duele el corazón.
Tu corazón está en deuda con la tienda más cara, tu vida, que no para de subir intereses. Y te vuelves un sujeto más de este mundo enfermo, demente y en la pobreza directa de la autonomía.
Traficarías el amor para volverlo más interesante, para a veces, entregar un poco de lo que tienes, si es necesario, para ver rostros sonrientes en las demás personas. Para amarse en las calles de las ciudades imperfectas. Para brindar por tener una noche más junto a la persona que amas, que odia el cigarrillo pero que ama estar contigo.

Traficar un poco de tu amor, la mejor droga que puede existir.
Jamás comprendida pero la más deseada.

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