1 ago. 2011

Todo se da vuelta.



Entre la cafeína que no te dejaban probar cuando chico, prohibiéndote decidir, dando paso a que en un futuro los deseos acaben por convertir el apetito en adicción, junto al exceso de dulces que compraban en casa y el arrepentimiento que consigo llevaban cuando el estómago crujía y los envoltorios te rodeaban en el nuevo despertar; sumado al hecho de caminar al negocio más cercano para comprarle cigarros a tu abuela. Te convertiste en una marioneta del consumo que no puede someterse; una adicta a los vicios, a la abstinencia de la gula y al descontrol de la misma, terminando con el arrepentimiento de siempre; en una fumadora que se pierde y se reencuentra a ratos con su adicción al café, que llenó su maleta de chocolates para endulzar el corazón de los demás, y el suyo; una expropiadora con tildes alcohólicos que bordea los límites de lo irracional entre las sombras ingenuas tenues que en su contexto aterran en la oscuridad, olvidando a la verdad en el camino.

2 comentarios:


  1. me surge la duda de si tomás café dulce o amargo

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  2. Describiste TAN bien el sentimiento amiga. Sos increible escribiendo.

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