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9 nov 2012

Hoy, mañana, pasado, y siempre; hasta que la muerte nos separe.


Qué hacer para que dejen de ser sobrevivientes de una vida de mediocridades envueltas en un envoltorio de papel de regalo. Cómo tratar de evitar ser una sobreviviente más y empezar a vivir?
Las soberanas sombras cada vez más largas, los rostros cada vez más arrugados, sumando y sumando depresiones, sonrisas invertidas y la tristeza en la mirada. La misma mirada de siempre que deja esclarecer una sonrisa mutilada por las circunstancias.
La incertidumbre de pensar en un mañana, sumando dolores de cabeza y restando ritmo cardíaco.
Los mismos oídos de ayer, hoy desgastados por los constantes gritos y la bulliciosa ciudad incesable.
Un cigarro, dos, tres, diecisiete y de vuelta a comprar más. Empezando un día más para algún día terminarlo.



4 oct 2012


Ha aparecido frente a mí, de nuevo, el despreciado momento en el que me pregunto, una y otra vez, hacia dónde salir corriendo. Inmóvil en la espesura de la obscuridad, sé que un paso en falso puede acabar con todo. No me animo a moverme, o mejor dicho, no se hacia dónde debería hacerlo. Hoy, aquí y ahora no sé nada sobre todo aquello que siempre creí saber muy bien.

Mientras enciendo un cigarrillo me encuentro maldiciendo aquel día. Ese maldito y al mismo tiempo tan bendito día, en el que todo cambió de repente. Nunca nada ha vuelto a ser igual. Y no puedo negar que quizá eso haya sido, un poco, lo que me ha salvado. El espejo a lo lejos me murmura lo que he de aceptar.

Mientras, entre sorbos de café y lágrimas, quisiera ser tantas cosas que observo muy distantes y no soy. A veces simplemente quisiera ser.  

17 ago 2012

Quizá. Tal vez. Quizá.


Quizá sea cierto. Quizá tenga miedo de volver a caer o sienta que lo estoy haciendo. Quizá necesite tu mano, que me agarres fuerte para no ir hacia el abismo nuevamente. Quizá tenga miedo de pedirlo y, muy en lo profundo, quiera hacerlo a gritos. Quizá me haya acostumbrado a estar tan sola que me descoloque tener a alguien a mi lado a quien pedirle que me agarre la mano.

Tal vez sea que creí todo el pasado superado. O que insistí en pretender que jamás aconteció. No a mí. No en esta vida. Tal vez haya sido el guión de una mala película que leí casi por casualidad. Tal vez haya visto todo transcurrir, como espectador, mientras los cigarrillos se consumían y los cafés se enfriaban.

Quizá no quiera aceptar la realidad por el miedo que me da volver atrás.