7 ene. 2010

Un par de botas, mil charcos de agua grises, marrones, violetas. Paraguas multiplicándose por todos lados, y la lluvia cayendo, corriendo veloz verticalmente empapándote la cara, el pelo y los huesos.


El frio de la mañana tan temprana, olor a humedad y café. Vos caminando, buscándo sin saber qué. Pero algo, mas bien "eso". Miras, observas, desmenuzas cada detalle de aquel día, abstraes partes del todo, pequeños pedazos de sencillez. Y los recorres a fondo, convirtiéndolos en tuyos. Los ojos de aquella mujer, los dedos frios de un niño, el ladrido de un pequeño perro que te persigue mordiéndo tus talones. El sonido de las hojas al pisarlas, todo es tuyo, demasiado tuyo.



Tres, cuatro, cinco trozos de algo, un poco de esto y más de nada. Con la nariz congelada caminas por horas a donde tus piernas te guían. Tienes la costumbre de seguir caminos inciertos y terminar en los mismos lugares cuál si un iman te atrajera hacia ellos.


Y de repente te detienes en tu an dar pausado y te dispones a mirar desde un banco de aquella plaza que tantos recuerdos tuyos tiene guardados.
Observas, miras con tanto detenimiento el tiempo que nada avanza o lo hace extremadamente lento.

2 comentarios:

  1. Demostras tener una gran capacidad de descripcion. Confundiendo la escena con emociones, en camara lenta

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  2. leer lo que estcribís siempre me hace sentir; distintas cosas.. pero me encanta que transmitas tanto. te amo ♥

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