1 nov. 2011

Ella encallada en el paraíso del invierno.



Ella rellenándome los rincones vacíos, intentando completar el rompecabezas que se desarmó hace varios años luz atrás. Buscando las cenizas que completan el cigarrillo que tiene como único cabo suelto una colilla. La maldita colilla traicionera, burlona y sucia que no para de reírse en mi cara mientras las cosas siguen sucediendo sin poder detenerlas. Con el papelillo perdido, el contenido consumido y la vida en proceso de construcción, juntando las piezas, construyendo esquemas a prueba de balas y un escudo armado que no dudaré en usar si fuera necesario.
Los momentos seguidos del tiempo parecen adquirir información relevante de algo propio que ahora pareciese ser común.
“Acuario debería lograr despojarse de su pasado” – dicen los medios en la sección del horóscopo -.
Antonella todavía atada interminablemente al paraíso del invierno de los años ya transitados, en una incesable búsqueda de las sensaciones de antaño y las que en pausa quedaron dejando en evidencia que no es posible encontrar las respuestas indescifrables de un acontecimiento inefable que hace tiempo perdió los antecedentes del caso.

Los hechos trascendiendo y ya no hay manera de detenerlos.

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