8 nov. 2011

Malos hábitos.

Te he acostumbrado muy mal a que me pidas cuando ya no tengo más para darte y que luego me dejes enfrente de la nada misma, con los cigarrillos y la vida consumida. Te he acostumbrado muy mal a que sepas que siempre tendré horas y cigarrillos para gastar contigo, y así puedas ir y venir a tu maldito antojo, dejando a mi sombra plantada en tantos lugares tantas noches.
Y al final soy yo quien siempre se queda bajo la lluvia esperándote, empapándose el alma. Poco a poco se han ido destruyendo los anhelos que con esfuerzo había logrado construir, para no darte del todo por perdido. Y día tras día siento como me ahoga tu ausencia, incluso cuando estás a mi lado.

Pero aquí me encuentro una vez más esperándote aunque se que tal vez lo más probable sea que no llegues. Y enciendo un cigarrillo mientras la noche me abraza.

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