Entre la cafeína que no te dejaban probar cuando chico, prohibiéndote decidir, dando paso a que en un futuro los deseos acaben por convertir el apetito en adicción, junto al exceso de dulces que compraban en casa y el arrepentimiento que consigo llevaban cuando el estómago crujía y los envoltorios te rodeaban en el nuevo despertar; sumado al hecho de caminar al negocio más cercano para comprarle cigarros a tu abuela. Te convertiste en una marioneta del consumo que no puede someterse; una adicta a los vicios, a la abstinencia de la gula y al descontrol de la misma, terminando con el arrepentimiento de siempre; en una fumadora que se pierde y se reencuentra a ratos con su adicción al café, que llenó su maleta de chocolates para endulzar el corazón de los demás, y el suyo; una expropiadora con tildes alcohólicos que bordea los límites de lo irracional entre las sombras ingenuas tenues que en su contexto aterran en la oscuridad, olvidando a la verdad en el camino.
1 ago 2011
19 jul 2011
Un café, un libro y la ausencia. Tuya o mía. Que unidad tan indivisible llegamos a ser un día que en este preciso instante no distingo la diferencia entre ambas partes. La música sonando en el fondo y las imágenes de una película que no dejan que me concentre de todo en mi pensamiento, y aún así, en compañía de tanto, me sienta aún tan solo.
No olvido recordar un instante, y entre líneas leo mensajes subliminales que presiento dirigidos a mi parte. ¡Qué manía exuberante de buscar respuestas hasta en el mismo aire!
Definitivamente es un mal día para concentrarse, el café se ha enfriado con el frio desgarrante y las hojas de mi libro se encuentran demasiado gastadas como para ser claras. Cerrando los ojos imagino, y es sólo a ti a quien miro.
17 jul 2011
Si decides pronto, no te arruinas.
De nuevo hace ese frío terrible que te toca la puerta y pasa sin permiso de nadie inundándote en un escalofrío terminal de pies a cabeza.
De nuevo el corazón no manda y la cabeza actúa queriendo ser la protagonista de la historia, intentando tener el personaje principal sin haber estudiado actuación.
De nuevo el alivio no está solo en una taza de agua caliente y té; ni en los cigarrillos ni en la interacción con alguien más.
De nuevo prefieres quemarlo todo, olvidar, renovar los pensamientos en tu cabeza casi como ordenar tu habitación. Como si organizar las cosas realmente funcionara de algo.
Al final siempre termina volviendo la misma persona de antes.
Es la piedra en el zapato que no sabes cómo se metió ni donde está y por qué justo en ese momento te viene a molestar. Pero sigues caminando intentando acomodarla para que no estorbe.
Ahí es donde tú decides qué hacer. Si sacarla al instante, o dejarla ahí y después, cuando te acuerdes, retirarla; mientras ella aparece y desaparece cuando se le dé en ganas, haciendo y deshaciendo-.
De nuevo el corazón no manda y la cabeza actúa queriendo ser la protagonista de la historia, intentando tener el personaje principal sin haber estudiado actuación.
De nuevo el alivio no está solo en una taza de agua caliente y té; ni en los cigarrillos ni en la interacción con alguien más.
De nuevo prefieres quemarlo todo, olvidar, renovar los pensamientos en tu cabeza casi como ordenar tu habitación. Como si organizar las cosas realmente funcionara de algo.
Al final siempre termina volviendo la misma persona de antes.
Es la piedra en el zapato que no sabes cómo se metió ni donde está y por qué justo en ese momento te viene a molestar. Pero sigues caminando intentando acomodarla para que no estorbe.
Ahí es donde tú decides qué hacer. Si sacarla al instante, o dejarla ahí y después, cuando te acuerdes, retirarla; mientras ella aparece y desaparece cuando se le dé en ganas, haciendo y deshaciendo-.
Anto.
22 jun 2011
A veces.
A veces no es el cigarrillo quien se consume, ni el humo el que se inhala. A veces no son las cenizas las que caen. A veces no es un cigarrillo sino la vida misma, los anhelos, las esperanzas, los sueños y los desconsuelos, que se ven materializados en el procedimiento automático de encender, aspirar, consumir y apagar. Momentos en el que el tiempo se detiene y el mundo se desvanece. Algunas veces realizar este simple acto nos aleja de todo, hasta de nosotros mismo, por un instante fugaz. Quizás por esto mismo a veces sea tan necesario fumar, con el fin de que nos mate un poco o simplemente nos devuelva la vida.
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