16 oct. 2010

Con la esperanza destrozada Lola se sienta en el sillón a mirar por la ventana, en tanto el humo consume su cigarrillo sin compasión como las tempestades destrozaron sus días. Escucha aquella voz en alguna parte de la habitación, la misma de siempre, que aparece cuando todos estan ausentes, y las agujas no dan vuelta al reloj.
- ¿que paso muñeca de porcelana? ¿por qué corren lágrimas como cascadas por tu cara?. No llores mas, por aquello que llamas soledad, ni por la angustia de fracasar. Nada vale si no te hace bien, tienes mucho que perder.


Lola mira hacia la nada y trata de captar las ultimas palabras. "Tienes mucho que perder" se repite una y otra vez atragantada, pero no se puede resistir bajo el éxtasis de los tranquilizantes que acaba de consumir. La lluvia corre, deslizando sus gotas en el vidrio de la ventana que sus ojos atraviesan, y tras varios minutos de pensamientos incensatos, se queda dormida al calor de la luz de una lámpara. Lola tiene las mejillas rosadas producto de las lágrimas que se siguen vertiendo, ahora hasta llora en sueños.

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